Los parisios, pueblo galo del que se deriva el nombre de París, dominaban el sector cuando las tropas de Julio César sitiaron el lugar. Se cree que los parisios fundaron la ciudad entre 250 a. C. y 200 a. C., aunque se desconoce el lugar exacto del emplazamiento de la ciudad gala; si bien, hay varios indicios que indican que se establecieron en lo que hoy es la Ile de la Cité, sobre todo por razones de defensa estratégica al estar protegido el asentamiento por los brazos del río Sena que abrazan dicha isla.
En 52 a. C. cuando los romanos toman la ciudad, la rebautizan llamándola Lutecia (Lutetia) y la reconstruyen durante el siglo I en la orilla izquierda del río Sécuana (Sena).
En el siglo IV el emperador Flavio Claudio juliano estableció su cuartel general durante un invierno en la Isla de Francia.
París toma su nombre actual en el siglo IV y Clodoveo, rey de los francos la hace su capital en 508, tras su victoria sobre los romanos.
Durante el siglo IX se construyeron murallas de protección sobre la ribera derecha, mientras que la izquierda fue destruida por los normandos en 885.
Cuando los Capetos consiguen el trono de Francia en 987, París es una de las dos grandes ciudades de su dominio personal. Con Felipe Augusto (1190-1220) París se convierte definitivamente en la capital del reino. Se construye una nueva muralla protegiendo un sector más amplio. En el siglo XIV, Carlos V (1371-1380) crea una muralla aun mayor que la antes citada.
París es el centro de un área metropolitana con 11.836.970 habitantes (2007),[4] la primera de la Unión Europea. El municipio central suma un total de 2.193.031 habitantes (2007),[3] población menor a la de su máximo demográfico que fue en 1921. No obstante, en los últimos años ha vuelto a crecer como ha sucedido en otras grandes metrópolis. La mitad de los habitantes menores de 15 años es de ascendencia extranjera, en particular de origen magrebí y de otras antiguas colonias francesas del África subsahariana.
La población de París era de 25.000 habitantes en el 59 a. C., número que aumentó hasta los 80.000 en 150. Tras las invasiones francas la ciudad perdió población contando con 50.000 habitantes en 510 y llegando al mínimo en el año 1000, tras las invasiones vikingas, llegó a contar con un total aproximado de 20.000 habitantes.
A partir de los años 1950 , la población de París sufrió un importante descenso, a pesar de un aumento en la vivienda, pero desde 1999 el descenso se detuvo.[20] El último censo muestra un crecimiento de + 2,5% entre 1999 y 2006. El tamaño promedio de los hogares ha descendido en París: el declive de la convivencia de las generaciones de adultos y un menor número de hijos por pareja ha sido durante mucho tiempo la principal explicación. Sin embargo, la disminución de tamaño del hogar se debe principalmente a la atracción que los adultos jóvenes sin hijos tienen, ya que pueden disfrutar del ocio y el empleo en la capital y sufragar los gastos de inmuebles de pequeñas superficies. En contraste, las parejas con niños tienden a migrar a los suburbios, cuyas casas son más adecuadas y más baratas.[21] [22] Esta dinámica de cercanías de París y el resto de su región explica por que el 58% de los hogares tienen una o dos habitaciones
Francia es el principal destino turístico del mundo y su capital concentra buena parte de la atención de la gran mayoría de turistas que visitan el país.
París ha sido un centro cultural y artístico relevante en la historia occidental. En ella nacieron, se formaron o desarrollaron sus carreras figuras francesas de la talla de René Descartes, Voltaire, Victor Hugo, Émile Zola, Alexandre Dumas, hijo, Edgar Degas y Claude Monet entre otros. Desde comienzos del siglo XIX y hasta finales de la década de 1960, París fue el centro mundial del arte.[32] Este periodo recibió su brillo de emblemáticos representantes del arte francés como Braque, Duchamp o Matisse y varios artistas extranjeros como Beckett, Brancusi, Brecht, Buñuel, Hemingway, Joyce, Kandinsky, Mondrian, Picasso y Stravinski.[32] En esta época hubo un progresivo desplazamiento de los centros creativos por diferentes barrios de la ciudad: desde Montmartre, cuna del cubismo, a Montparnasse, escenario de la bohemia de entreguerras y del surrealismo, hasta Saint-Germain-des-Prés, centro del movimiento existencialista asociado con Jean-Paul Sartre, y finalmente al Barrio Latino, escenario del Mayo francés.[32] Todos estos núcleos conservan su preeminencia dentro de la vida cultural de la ciudad.
Muchos son los autores que han desarrollado sus historias teniendo a la capital francesa como escenario. Tal es el caso de Rayuela (1963) de Julio Cortázar y París era una fiesta (1964) de Ernest Hemingway. Además, la ciudad cuenta con el mayor contenido de obras de arte, distribuido en sus numerosos museos y colecciones privadas. Dentro de estos tesoros el más destacado es La Gioconda, una pintura de valor incalculable


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